14/01/2010

Márxistas de ayer y hoy

Complejo e interesante es el siguiente art. Estoy de acuerdo en la crítica que hace a las "diferencias" que hay entre comunistas y trotskistas, pero como suele suceder en el 99% de los casos la inteligente crítica no va seguida de inteligentes propuestas. Intentar vendernos el Chavismo como una forma de marxismo contemporáneo puede resultar provocativo, pero creo que no es más que eso.
Con los marxistas sucede igual que con muchos teóricos anarquistas, pierden sus uñas cuando pasan de la crítica a la construcción de una sociedad más justa.
Los escépticos, como nosotros, nos parece que en realidad todo el mundo radical está tan desconcertado como impotente. No hay ideología de recambio... por ahora.

30/12/2009

V.Ilich Ulianov genio y verdugo

Vladimir Ilich Ulianov, más conocido por su alias de guerra: "Lenin", fue el factotum del totalitarismo soviético. El sólito liquidó a la democracia rusa emergente e instaló una dictadura civicomilitar de aúpa, que logró entre trancas y barrancas (más de lo último) subsistir hasta finales del siglo XX. Millones de personas, asesinadas o esclavizadas hasta morir, son el testigo permanente de un hombre genial, si así se puede llamar también a los que causaron grandes catástrofes. Quién lea atentamente los sucesos de Sant Petersburgo, o Petrogrado, en el año de 1917, es probable que coincida conmigo en que sin la presencia de Lenin el partido bolchevique no se habría animado a dar el golpe que luego fue llamado pomposamente "La Revolución Soviética".
De todos modos el personaje tiene sus seguidores, y los tendrá, como resulta inevitable con toda figura de la historia que en su momento haya arrastrado multitudes. Y si no veáse el artículo siguiente:
Lenin: El Estado y la Revolución

25/12/2009

Adan Kovacsics

Este autor chileno, 1953, ha escrito un libro que trata de la manipulación del lenguaje en situaciones de guerra. Me refiero a "Guerra y lenguaje" (Acantilado, Bcn, 2007). En la primera guerra mundial en Austria se creo un "Cuartel de Prensa" donde trabajaron importantes escritores con el objetivo de apoyar el esfuerzo bélico. Para ello tuvieron que domesticar al lenguaje cambiando significados y utilizando las palabras, y las fotografías, en la dirección señalada.
Una crítica de este libro se puede leer aquí, pero no creo que el análisis de Kovacsics quede limitado a las situaciones de guerra. Continuamente tenemos, en los medios de comunicación, un esfuerzo contínuo por llevar agua al molino propio. Así es como el ciudadano crítico tiene que aprender a entender lo que lee o lo que vé como si se tratara de desplazarse por un campo minado.
Este proceso de manipulación del lenguaje es inevitable, y eterno, sólo que en nuestra época coincide con una etapa de democracia formal y por lo tanto el poder busca modificar la opinión no ya de camarillas o elites o plutocracias sino también el del pueblo llano.
Cuando el pueblo puede votar, se convierte por ese mismo hecho en un blanco para los "Cuarteles de Prensa".
Ello no significa, sin embargo, que todo sea igual como podría aventurar un pesimista depresivo o un enemigo del sistema (sin llegar más allá). Hay situaciones y situaciones, y no es igual ser opositor en Cuba que en Francia, o en Rusia, o Arabia Saudí. El ciudadano crítico debe aprender a discriminar, a matizar y a considerar una por una cada contexto en particular. Si no lo hacemos, y terminamos concluyendo que "todo es lo mismo" sólo hacemos el caldo gordo a los integristas y totalitarios.

19/12/2009

Una sociedad diferente

Escribe Kropotkin "¿Para qué sirve esta inmensa máquina que llamamos Estado? ¿Es para impedir la explotación del obrero por el capitalista, del campesino por el rentista? ¿Es para facilitar y asegurar el trabajo, para defendernos contra el usurero, para suministrarnos alimentos cuando la esposa amada no tiene más que agua para calmar el hambre del niño que llora agarrado a su exhauste seno? No, y mil veces no. El Estado protege la explotación, la especulación y la propiedad privada, producto del robo. El proletariado que no tiene otra fortuna que sus brazos, no puede esperar nada del Estado si no es una organización fundada para impedir su emancipación" (1)
Pero el Estado, por lo menos en los países adelantados del siglo XXI, ha cambiado radicalmente. Se podría decir que cubre todas las necesidades básicas del proletariado sin impedir, por otra parte, la existencia del capital especulador o productivo. El tiempo ha dejado inútil gran parte de la propaganda anarquista y socialista de tiempos pasados.
Las ideologías, o por lo menos, los aspectos más aferrados a la realidad de éstas, han caducado por haber pasado también a mejor vida las condiciones de donde brotaron. Hay ahora nuevas formas de explotación... aunque quizá habría que revisar también el mismo concepto de "explotación". No se trata de hacer morir de hambre a los que menos tienen (insisto que este razonamiento es válido sólo para una parte de la humanidad) sino de hacerla trabajar de por vida para cubrir las condiciones sugeridas por una sociedad diseñada para el consumo y, paradójicamente, para el ocio. Ha aparecido una nueva forma de esclavitud que tiene la característica de ser deseada por sus víctimas. Quizá el ejemplo más evidente esté en la familia que trabaja de por vida para pagar, al Banco, su hipoteca por haber adquirido una casa propia. El Estado asegura la supervivencia, la educación y la salud de todos, y luego éstos trabajan para engrandecer aún más las grandes entidades financieras que a su vez mantienen lazos profundos con el Estado "del bienestar".
Una situación tan compleja requiere análisis también más complicados y una acción también mejor orientada por parte de aquellos que no forman parte privilegiada de ella. No se trata de ser "antisistema" a la manera de los clásicos revolucionarios. Descubrir el orígen y el uso de las nuevas "plusvalías" es tarea de los críticos insatisfechos con el actual sistema que parece imponerse por la fuerza de los hechos.

(1) P.Kropotkin "Palabras de un rebelde". Editorial Pastanaga. Barcelona, 1977.

11/12/2009

Derechos fundamentales

Según Baudelaire a la Declaración de los Derechos del Hombre le faltaban dos derechos esenciales:

1. El derecho a contradecirse.
2. El derecho a irse.

Estos dos derechos son claves; cualquier anarquista los suscribiría con gusto.

10/12/2009

Los clásicos

En unos tiempos de gran información paradójicamente se lee poco. No me refiero a unas cuantas líneas de texto, sino a los gruesos libros con que, a veces, nos obsequiaron los clásicos.
Pero no todo está perdido. En este vínculo se pueden obtener en formato de audio libros el pensamiento de los principales filósofos del anarquismo: ver
Bakunin, Kropotkin y Emma Goldman a vuestra disposición.

24/11/2009

El Poder.

La cuestión del "poder" es clave en el anarquismo que, a diferencia del socialismo, previó desde los primeros análisis de los precursores  las consecuencias de despreciar la cuestión sobre  cómo se genera, en quienes se basa, a quién representa y que mecanismos pueden convertir el cambio social deseado en una nueva dictadura de partido.
Es menester releer a los clásicos ahora, a principios del siglo XXI, cuando en tantas cosas pareciera que hemos retrocedido a las condiciones políticas del siglo XIX. Ahora también tenemos un capitalismo que se extiende sin adversarios por todo el globo, una poder financiero que no encuentra límites y que sólo se representa a sí mismo, y a unas organizaciones populares atomizadas o enzarzadas en discusiones bizantinas sobre el calentamiento global o la mundialización, mientras los banqueros se llenan los bolsillos y convierten en esclavos de nuevo cuño a millones de trabajadores ansiosos por incorporarse a la sociedad de consumo. "Los verdes" han reemplazado a "los rojos" y esta sustitución de poco ha servido para alcanzar nuevas cotas de justicia social. Con el canto de sirena de la tecnología que modifica el mundo en realidad se perpetúan las relaciones de poder bajo el manto real  de profundos cambios en las relaciones humanas al nivel de individuos, valores y objetivos.
Para saber más de Bakunin ver el material que ofrece el El Cajón de Watson.

22/11/2009

Una situacion nueva que convierte en posible una vieja aspiración

Es propio de los anarquistas favorecer la participación de todos los implicados, obviando, en lo posible, cualquier estructura permanente que termine representándose sólo a si misma. Pero en la medida que la sociedad se hace más compleja esta estrategia se hace cada vez más lejana. Ni todos están dispuestos a participar, ni necesariamente es deseable que así sea (ya que si uno no tiene los conocimientos y los datos necesarios es mejor abstenerse que dar un voto guiado sólo por impresiones superficiales). Más en España, ha surgido una posibilidad interesante que no se si tendrá futuro. No obstante vale la pena seguir sus intentos. ver

La actualidad cambiante

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