Antoine de Saint Exupery

"La perfección se consigue, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar."

11 mar 2012

Una buena busqueda

Sigo indagando en las diversas corrientes libertarias que tienen presencia en la Red. Mi intención no es copiar, ni injertar, ni adscribirme a corriente alguna. Más aún, estoy persuadido que lo que se llama "el sistema" no es sólo un conglomerado de instituciones políticas y sociales que justifican la injusticia, sino que éste entramado puede repetirse en los grupos opositores, de tal forma que sin apercibirse de ello, repiten en el tiempo los mismos errores que pretenden destruir para siempre.
La única manera de mantenerse despierto que conozco, es la de no adscribirse a corriente alguna, sino entresacar de lo que se encuentra aquello que nos parece bueno y digno de ser tenido en cuenta.
Quizá podría decirlo con otras palabras más claras... si fuera posible. Podría escribir que deberíamos aplicar el método científico a la política, a la religión a las creencias cotidianas... pero si lo hago me doy cuenta que "no es eso" aunque lo parezca.
Recordemos la premisa inicial de una buena búsqueda: no quedarse con lo primero que se encuentra aunque se pierda una buena oportunidad. La probabilidad de encontrar algo bueno sin esfuerzo, sin trabajo, sin la dedicación necesaria es muy baja.
Sugiero dar una ojeada al siguiente vínculo puede dar que pensar... que es lo que se necesita. 

9 mar 2011

Educar para mantener los ojos abiertos

El poeta W. H. Auden decía que "el objetivo de la educación es hacer del autoengaño una tarea más difícil", y coincido con él completamente... sólo anoto una diferencia. No es el objetivo actual de la educación (ni primaria ni universitaria) sino que debería serlo.
Una educación así sería francamente revolucionaria en un grado que ninguna revolución pasada ha alcanzado. Si analizamos y nos entrenamos en las mil maneras de autoengañarnos captaremos al instante como otros intentan manipularnos, convencernos y hacernos comulgar con piedras de molino.
Una educación que privilegie como navegar por los procelosos mares de los argumentos y contra argumentos, como escapar de la magia de las palabras y las abstracciones (patria, libertad, propiedad, derechos, nación ...) para entender su sentido concreto en determinadas circunstancias. Una educación así nos haría poco vulnerables a los demagogos, a las proclamas políticas de los corruptos, a los pases de mano de los trileros del espíritu.
¿Pero? y pregunto sinceramente: ¿Qué Estado actual puede favorecer una enseñanza de esta clase? y algo más práctico aún: ¿Qué Estado actual está más cerca de permitir algo así?
Si construyeramos una jerarquía de Estados en función de la respuesta a las preguntas anteriores, tendríamos, también, una idea razonable de que sistema político y económico está más cerca de la humanidad que soñamos. A veces lo ideal es útil, en tanto nos permite medir lo real, como pensó, en su momento, el gran sociólogo alemán Max Weber.

17 feb 2011

Bélgica... un país anarquista

Quizá no esté de más apuntar que "anarquía" no significa, políticamente hablando, "caos" revolucionario, sino "gobierno democráticamente responsable ante el pueblo", es decir que el pueblo conserva la capacidad de revocar a sus gobernantes si éstos han dejado de merecerle confianza.
Habría mucho para escribir, y de hecho, ya hay demasiado escrito sobre ésta palabra, sus posibles interpretaciones y usos cotidianos, y al final, pero no menos importante, si es posible o no un gobierno de tales características en un estado moderno.
No obstante, cualquier "gobierno" que deje a sus "gobernados" el máximo de posibilidades para elegir... se acerca un poco a éste concepto de anarquía que desde este blog sugerimos.
Aceptando lo hasta aquí propuesto, resulta muy interesante la experiencia belga. Se podría decir que es un verdadero "laboratorio social" de las posibilidades reales que tiene un gobierno bajo mínimos. Por ello recomiendo leer atentamente el siguiente artículo.

1 ene 2011

Un mundo estable, hirviendo a fuego lento.

Un principio de año siempre es bueno para reflexionar. Esto de los "años" es arbitrario, pero pasar pasan, tanto importa que fijemos su inicio en enero, febrero o mayo. Lo anterior me permite recordar que, para los que estamos en esta parte del mundo, siempre hemos vivido inmersos en un ideología, en una manera de pensar y percibir el mundo, que siendo tan pero tan "natural" hace siglos que se ha convertido en un substrato inconsciente de la mente colectiva: el cristianismo.
Incluso los revolucionarios más ateos no han podido desprenderse de ella. Han refutado la idea del cielo o el infierno después de la muerte, pero a condición de trasladar ambos a esta vida. En el fondo siguieron siendo predicadores y profetas, a la vieja usanza con ropajes nuevos.
Todas las ideologías que han surgido por este barrio se fundan en el cristianismo, y es que no hay manera de partir sin establecer como punto inicial un puerto, sea éste artificial o silvestre.
Pero se da el caso que al mundo lo hemos cambiado, como especie, mucho más de lo previsible e incluso de lo imaginable, y así es que, por más rabia que dé, las "certezas" son provisionales, los "valores" son hojas al viento y los problemas humanos están girando en círculos cada vez más estrechos.
No importa cuanto nos aferremos a viejas etiquetas y a dioses familiares, el tiempo trabaja en contra.
El fenómeno Bin Laden, y la rabiosa protesta contra el mundo moderno que representa el musulmán airado, ya se vislumbra, pocos años después, como el parto de los montes. Ni el terrorismo, ni el integrismo, ni las iglesias, ni los partidos, ni los estados, ni las empresas, ni el deporte, ni las universidades, ni el ecologismo tienen posibilidades reales de modelar el futuro que tendremos. Todos juntos aportan un poco más de caos, pero el cardumen humano, desde la distancia, se observa como una masa que circula siguiendo sus propias leyes, girando ora a izquierda o derecha, para arriba o para abajo, siempre cambiante en sus reflejos plateados, mientras los depredadores esperan su momento.
Las brujas de Macbeth están contentas, no lo dudo, mientras remueven su caldero; en la espesa sopa contemporánea las mejores ideas se achicharran y las peores también.
Hay por supuesto una repetición latosa de viejas "verdades" y de tópicos estúpidos que justamente subsisten porque son pura cáscara (como la "felicidad" que nos deseamos mutuamente cada vez que toca hacerlo), pero el camino que seguimos ni lo sabe ni lo adivina nadie.
En este curioso mundo actual se necesitan, por lo menos dos brújulas para orientarse... eso sí, a condición que una apunte siempre hacia el norte magnético, y la otra, exactamente a su contrario.

27 dic 2010

Feliz 2011

Terminando 2010 uno no puede evitar la tentación de desear al prójimo un "mejor año", aunque, en mi caso, esa tentación siempre va acompañada de un supuesto implicito: "mejor" es decir "menos".
Quiero decir que tenemos muchas cosas que tirar a la basura, y de esa forma, por el simple procedimiento de recortar, nuestro mundo podría ser algo más bueno.
¿Por dónde empezar?
Tenemos muchas religiones, muchas filosofías, y muchas teorías políticas y económicas sobre todo lo que nos aflige y nos ocupa: desde "que pasará con nuestro Yo personal, más allá de la muerte" hasta "cómo evitar la creciente desigualdad en riqueza que nos abruma", en un mundo paradójicamente más rico y desarrollado.
Pues bien, sostengo que la madurez personal y social consiste en aceptar la incertidumbre de nuestra época y simultáneamente alcanzar acuerdos colectivos para frenar la concentración de poder en los grandes Estados y Corporaciones económicas, religiosas y políticas.
Obviamente algo así resulta utópico, y cualquiera se partiría de risa si se pretendiese convertir tal horizonte en un programa político concreto.
Pero sí llegamos a la conclusión de que lo que realmente nos perjudica no es la incertidumbre sino las certezas, y no los temores sino las "soluciones" que nos ofrecen (Alguna vez leí en algun lado: "Si quiere saber lo que son problemas... entonces pruebe nuestras soluciones"), estaremos de acuerdo en que un "mejor año" será aquel dónde el mundo se haga un poquito menos creyente y un poquito menos confiado en los especialistas y sacerdotes de cualquier clase.
Hay veces, en que menos, es más.

1 dic 2010

La crisis... llega a todos.

El vendaval actual que sacude a Europa, pero que toca todo el capitalismo, muestra muchas cosas. Pero de lo que no se habla en los diarios (por qué se han borrado temporalmente del mapa) es del rotundo fracaso de los movimientos contestarios que sólo saben salir a la calle en manifestaciones ruidosas, pero no ilustrar al personal sobre por qué sucede lo que sucede y lo que nos espera.

Leyendo este artículo, he seguido la sugerencia del artículista y me he bajado el libro. Quizá convenga que lo leamos, a ver lo que dice y las orientaciones que propone.

22 nov 2010

¿Podemos hacer algo?

Personalmente considero que salvo casos especiales, y muy contados, las manifestaciones callejeras no sirven de nada. Nuestra sociedad ya las ha asumido como un fenómeno habitual, al igual que los bloqueos en el tráfico, o las noticias de desastres humanitarios en cualquier lugar del mundo.
Sin embargo, algo se puede hacer creo. Y esta propuesta no digo que sea probable, pero posible sí que lo es. Ésta u otra igualmente cándida, pero efectiva.

17 nov 2010

Lo que falta

 ¿Qué hecho a faltar en los autores anarquistas que he leído?
 Fundamentalmente un estudio serio y profundo de "el poder y la autoridad", de cómo se gana, se mantiene y se pierde.
 También echo de menos una investigación, igual de rigurosa, del "Estado" contemporáneo. De sus mecanismos, de sus resortes ocultos, de cómo pequeñas minorías suelen controlarlo sin grandes alharacas.
 En estos libros hay un análisis del Poder y del Estado, pero partiendo del supuesto que son reprobables y que sirven para la explotación y el mantenimiento del statu quo. No dudo que esta faceta existe, y es importante... pero no explica porque se dura más tiempo que todos sus críticos.
 Quizá aquí también funcione lo que afirma Aldous Huxley, en su momento: "Solo podemos amar lo que conocemos, y nunca podemos conocer completamente lo que no amamos" (1).
 O dicho con otras palabras, partiendo de un apriori negativo es imposible llegar a estudiar y comprender la realidad tal cual funciona. Y sin conocimiento real, la utopía es la alternativa más fácil.

(1) Aldous Huxley, "La filosofía perenne". Ed. Edhasa..