Terminando 2010 uno no puede evitar la tentación de desear al prójimo un "mejor año", aunque, en mi caso, esa tentación siempre va acompañada de un supuesto implicito: "mejor" es decir "menos".
Quiero decir que tenemos muchas cosas que tirar a la basura, y de esa forma, por el simple procedimiento de recortar, nuestro mundo podría ser algo más bueno.
¿Por dónde empezar?
Tenemos muchas religiones, muchas filosofías, y muchas teorías políticas y económicas sobre todo lo que nos aflige y nos ocupa: desde "que pasará con nuestro Yo personal, más allá de la muerte" hasta "cómo evitar la creciente desigualdad en riqueza que nos abruma", en un mundo paradójicamente más rico y desarrollado.
Pues bien, sostengo que la madurez personal y social consiste en aceptar la incertidumbre de nuestra época y simultáneamente alcanzar acuerdos colectivos para frenar la concentración de poder en los grandes Estados y Corporaciones económicas, religiosas y políticas.
Obviamente algo así resulta utópico, y cualquiera se partiría de risa si se pretendiese convertir tal horizonte en un programa político concreto.
Pero sí llegamos a la conclusión de que lo que realmente nos perjudica no es la incertidumbre sino las certezas, y no los temores sino las "soluciones" que nos ofrecen (Alguna vez leí en algun lado: "Si quiere saber lo que son problemas... entonces pruebe nuestras soluciones"), estaremos de acuerdo en que un "mejor año" será aquel dónde el mundo se haga un poquito menos creyente y un poquito menos confiado en los especialistas y sacerdotes de cualquier clase.
Hay veces, en que menos, es más.
Network Society Manuel Castells
Hace 5 días